COPYFIGHT REVISITED (Segunda Parte)
Posted by Sergio Parra Castillo on 28th Enero 2006
Segundo día en las jornadas sobre el futuro de los derechos de autor, las ventajas del copyleft sobre el copyright y la asfixia cultural que produce el actual modelo de negocio, que considera la cultura como una posesión y no como una práctica.
El nivel de las ponencias subió exponencialmente. Y no era para menos: Nacho Escolar y David Bravo, comunicadores natos, estuvieron más de dos horas ofreciendo su punto de vista sobre el mundo de la música.
Escolar se centró en su experiencia como músico, en la que apenas tenía para pagar los propios instrumentos a pesar de que su disco se vendió considerablemente bien. Cualquier alternativa a eso seguro que es mucho mejor. Tachó el actual modelo de negocio de la industria de obsoleto y contraproducente, sobre todo porque se funda en el hecho de que la cultura es un bien escaso. En la actualidad, cuando la cultura ya no necesita de soporte físico para distribuirse, cuando existe en cantidades ingentes, cuando ya no sólo es capaz de producirla una elite (casi siempre alzada por motivos económicos, arbitrarios) sino absolutamente todo el mundo con una inversión que tiende a cero, la cultura ya no puede tener precio, porque es como el oxígeno. A nadie se le ocurre pagar por respirar, aunque el oxígeno pueda tener tanto, tanto valor que sin él nos extinguiríamos. Cuando algo es tan abundante y tan necesario para la supervivencia, pagar por ello directamente es, cuando menos, un disparate. Y en este punto, se enlazó con lo que José Luis de Vicente comentó ayer: que el conocimiento, las enciclopedias, los libros, la música, el cine, la cultura, en suma, no se devalua cuando deja de pasar por un filtro, llámese editorial o comité de sabios que consensuan que lo editado es verdadero. Sino que, además, se enriquece, se produce verdadera cultura. El ejemplo paradigmático lo tenemos en la wikipedia. Esta enciclopedia libre la confeccionan los simples usarios que la visitan, con pequeñas aportaciones personales que se discuten, se valoran, se cambian, evolucionan, desaparecen, se matizan. Hay una famosa entrada en la que, junto a la definición del Papa Ratzinger, aparece un fotograma del senador Palpatine de Star Wars. Aunque el parecido entre ambos sea más que razonable (y no sólo en el aspecto físico), es obvio que es una errata. O peor: es algo deliberado. Algún gracioso o algún resentido incluyó esa foto como fidedigna. Ni que decir tiene que enseguida fue corregida por los miles de visitantes que vieron el estropicio. Bien, este es el argumento principal para proteger una enciclopedia tradicional en detrimento de una libre. Sin embargo, nadie puede negar que las erratas (y sí, también las deliberadas) se admiten en el actual filtraje editorial. ¿Pruebas? Sólo hay que comprobar las diferencias que hay entre dos libros de Historia de dos comunidades autónomas diferentes. O sólo hay que comprar un ensayo que defienda el Creacionismo. Es indiscutible, pues, que en una estructura de arriba a abajo, en una estructura de autoridad piramidal (¿recuerdo la falacia de autoridad?), en una estructura, dejémonos de eufemismos, en la que la “censura” decide lo que es cierto o no, lo que debemos leer o no, produce idénticas perversiones. La diferencia, el matiz que convierte la wikipedia en una herramienta más acertada, es precisamente que sus errores son transparentes. No sólo eso, sino que las correcciones son transparentes, toda entrada puede tener su propio foro de discusión y verificación en la que participan todos, sin excepción, sin prerrogativas académicas y/o políticas. Personalmente, en un mundo donde la verdad es miriónima, tiene mil nombres, una estructura emergente como ésta última me parece mucho más acertada. Extrapolad ahora el argumento a todas las manifestaciones de la cultura.
La intervención de Escolar fue, también hay que decirlo, algo accidentada debido a unas oscuras rencillas que mantenía con un individuo del público. Al parecer, Escolar había recibido amenazas y rogó que el supuesto autor de las mismas a que abandonara la sala. El aludido se marchó mansamente no sin antes interpelar a Escolar con una pregunta que tenía apuntada en un cuaderno. La pregunta era muy extensa, pero en ensencia cuestionaba la superioridad del copyleft sobre el copyright cuando el propio Escolar, siendo músico con uno de los blogs más populares de España y regalando su música, todavía no se ganaba la vida como músico. Y añadió, en un alarde de subjetivimo atroz, que era un músico mediocre, como la mayoría de los que no editaban en una compañía discográfica tradicional. La situación fue algo violenta, pero Escolar no se avino a contestar, salvo matizándole que él ya no era músico sino periodista. La cosa no pasó a mayores. El agitador abandonó la sala y todo siguió su curso; aunque David Bravo, entre bromas y veras, admitió que se había asustado, que quién era este personaje… y cada vez que había algún contratiempo, como un accidental acople en los micros, él lo achacaba a algún tipo de boicot del presunto amenazador.
David Bravo, como siempre, además de riguroso fue descacharrante. Más de uno pensará que podría desempeñar una carrera como humorista con tanto acierto como la de letrado. Casi ninguna de las anécdotas que explicó era nueva, pero todos nos reímos igualmente con ellas. Si no las conocéis, os recomiendo que echéis un vistazo por el emule o leáis su libro.
Al final, hubo una mesa redonda entre todos los ponentes. Muchas intervenciones del público. Interesante.
De nuevo los imponderables me obligaron a perderme la performance del artista danés Mogens Jacobsen.
Y regresamos a casa en plena tormenta de nieve.
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