Ocultando el sol con la cabeza de un alfiler

Diario de Sergio Parra

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Archive for Julio, 2006

Las gafas de Platón en los medios

Posted by Sergio Parra Castillo on 24th Julio 2006

La novela podcast Las gafas de Platón ha aparecido referenciada en diversos podcast, periódicos, revistas o páginas web. Pero esta vez es la radio la que habla de ella. Actualmente, sé que una radio local de Burgos (España) está emitiendo capítulos semanalmente. Y esta noche, según me informan, en el programa La Masmédula, en Radio Palermo (a las 23:00 horas de Buenos Aires, Argentina) hablarán de la Las gafas de Platón, revelando algunos secretos de su elaboración y otras cosillas que he tenido a bien contarles.

Para quienes no residan en Buenos Aires, como un servidor, desde la web de la emisora se puede escuchar el programa en directo.

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“Bitis tm” en la rampa de salida

Posted by Sergio Parra Castillo on 14th Julio 2006

El 30 de julio de 2006 aparecerá la novela Bitis tm, que fue galardonada con el I Premio Andrómeda 2005 de Ficción Especulativa, en la nueva colección de la Editorial Mundo Imaginario.

Bitis tm se remonta ya al año 2000, cuando fue redactado el primer borrador, con la ayuda inestimable de Albert Sans, que me sugirió innumerables detalles que terminaron por dar mucha más entidad al conjunto. El manuscrito, entonces, quedó descansando en un cajón. Hasta que en 2004, a propósito del anuncio del premio Andrómeda, sufrió un profundo lavado de cara, en la que casi se duplicó su número de páginas. La obra, finalmente, no sólo ganó en argumento, sino que se fortaleció en su estilo literario.

Ésta es la sinopsis que figurará en la contraportada del libro:

En un futuro próximo la humanidad creará diversos tipos de vida artificial, generándolos con el novedoso software Sky-Endelmman. A los hijos tecnológicos del hombre se les conocerá con un nombre: “biti”. Palabra escueta que denota su origen informático aunque insuficiente para definir en su justa medida la complejidad de la conciencia artificial.

Pero lejos del uso responsable que cabría esperarse de un Creador o Hacedor, la sociedad se enfrascará en frívolas diversiones como el Certamen Mundial de Escenarios Biti. De esta forma, los entornos artificiales, dejarán de ser un gran descubrimiento para perder su enorme potencial y degradarse en poco más que entornos tecnológicos donde el hombre proyecta sus frustraciones y miserias. Aunque en términos de realidad las cosas pocas veces son lo que parecen…

 

El libro se completa con la novela corta Empatía, en la que un tipo gris y taciturno, profesor de Filosofía, se descubre con una rara habilidad que le permite ponerse en la piel de los demás. Pero ¿qué ocurre cuando descubrimos que dos de las peronas que más queremos esconden un oscuro secreo? Si fuéramos capaces de ser partícipes de las motivaciones que llevan a las personas a cometer los actos más reprobables, ¿ya no nos parecerían tales? Detrás de todo ello, aguarda latente un ente biológico que se nutre de este tipo de experiencias.

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“La moleskine” gana un premio

Posted by Sergio Parra Castillo on 6th Julio 2006

El pasado jueves 29 de junio, la novela La moleskine resultó ganadora del V Certamen Nacional de Narrativa Caja Castilla la Mancha “Valentín García Yebra”. La ceremonia de entrega se celebró en el Teatro Auditorio Buero Vallejo de Guadalajara, y el premio fue entregado por Valentín García Yebra, de la RAE, y la vicepresidenta primera del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega. El premio consistió en un diploma, una escultura, 3.ooo euros y la futura edición de la novela.

Pero vayamos al meollo. He asistido, afortunadamente, a diversas entregas de premios, y ésta me ha parecido la más lujosa. Aún no he digerido la envergadura de un premio así, la verdad; y menos aún con una novela que yo consideraba tan mínima, tan humilde, que se limita a describir la relación espistolar entre dos mujeres: una, el paradigma del conservadurismo. La otra, el epítome de la iconoclasia.

Después de una largo viaje en coche desde Barcelona, deambulamos por Guadalajara con ánimo turístico. Una hora antes de la entrega de premios, nos personamos en el auditorio y entonces empezamos a percatarnos de la dimensión del evento. Varias televisiones (TVE incluida), docenas de periodistas y fotógrafos, cientos de personas, policía, agentes de paisano, seguridad y muchas, muchas corbatas. Debí causar sensación, porque mi atuendo era de lo más informal.

Al poco tiempo, tras presentarme a decenas de personas, entre ellas los galardonados con otro premio a toda la carrera (uno de ellos, un sacerdote, me interrogó acerca del argumento de mi novela, y yo tuve a bien ocultarle que se trababa de una relación lésbica), al poco, digo, llegó la marabunta. Un puñado de periodistas, flashes, hombres de negro con hechuras de armarios roperos. Todo el mundo rodeando a una figura menuda, de ropas chillonas: María Teresa Fernández de la Vega. Tragué saliva. Tuvimos, los organizadores y los premiados, que alinearnos como si fuéramos a recibir al Rey. Y, entonces, fue pasando por delante de nosotros, uno a uno, saludando y diciendo algunas palabras. Yo estaba en último lugar. Y allí se quedó más tiempo. Se sorprendió de mi juventud, y estuvimos un rato hablando sobre la novela…. aunque creo que lo que en verdad le sorprendió muy mi falta de protocolo y mi ropa de calle. Fue divertido.

Luego pasé el peor rato del día. La entrega de premio encima del escenario, ante la mirada de todo el mundo. Un presentador dio paso a los galardonados. Todos ellos, sacerdote incluido, se pusieron ante el atril y el micrófono y declamaron discursos aprendidos de memoria, llenos de adjetivos, enfáticos, protocolarios, bellísimos. La gente aplaudía y la vicepresidenta asentía con la cabeza. A esas alturas, lo prometo, lo juro y perjuro, yo estaba ahí sentado, amasándome las manos, y todavía no había pensado qué iba a decir. No había preparado nada, no sé por qué. Fue como si me diera más apuro decir algo de memoria que quedar en evidencia porque no sé hablar en público. De hecho, empecé a bromear mentalmente conmigo mismo mientras la gente se alargaba con sus discursos aburridos y meándricos. Me decía, entre chuflas y veras, va, Sergio, ahora dirás que te vas a fundir la pasta del premio y que hale, buenos días, buenas tardes y buenas noches, y entonces harás mutis por el foro dejando al auditorio enmudecido de estupor. Otra parte de mí, la más cabal, no se podía creer que tuviera ganas de bromear en aquellos momentos críticos, cuando sólo faltaban minutos para hacer el ridículo frente a tanta corbata y tanta deferencia de cartón piedra. Al final, segundos antes, medio hilvané cuatro ideas y eso fue lo que dije. Pasé por la mesa, recogí los premios de la mano de la vicepresidenta y de un enjuto y vetusto Valentín García Yebra (si me hubieran dicho que tiene 190 años, me lo creo), me puse ante el micrófono y pronuncié mi primera frase triunfal: Bueno, me parece que se me da mejor escribir que hablar en público. Luego, todo fluyo de manera bastante natural y los nervios se desvanecieron a medida que avanzaba por el discurso.

Luego volví a tener un intercambio de impresiones con la vicepresidenta (ella había pronunciado un largo discurso panfletario pero prefirió continuar hablando de mi novela) ante la atenta mirada de Seguridad. Nos despedimos de ella. Y accedimos a una sala interior donde se celebraba un lujoso cóctel. Sí, de los de camareros de punta en blanco paseando bebidas y canapés exquisitos en sus bandejas. Allí me presentaron a más personas, gente importante, creo recordar. También me abordaron miembros del jurado para felicitarme y simples asistentes del público, para mostrar su interés por leer la novela en breve.

Comí y bebí lo que pude y, efectivamente, hicimos mutis por el foro: nos esperaban otras 6 horas de viaje hasta casa.

Y, para rematar, copio lo que el jurado dijo de la novela: La Moleskine, narra la amistad que se va construyendo merced a una correspondencia electrónica entre unaprostituta que trabaja en una universidad norteamericana y una chica española. Las diversas experiencias de ambas dan lugar a una trama que acabará con la gula de una y la emigración de la otra, reunidas finalmente en una relación de amor. Escrita con gran destreza, entre sus recursos sobresalen el sentido del humor y el ahondamiento psicológico conque el autor destaca a sus personajes.

Para finales de año, si todo marcha bien, aparecerá editada, probablemente, en Editorial Nostrum.

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