Ocultando el sol con la cabeza de un alfiler

Diario de Sergio Parra

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Archive for the 'Ciencia' Category

El campamento de Jesús

Posted by Sergio Parra Castillo on 29th Abril 2008

En este documental nominado al Oscar (dividido en 6 partes por arte y gracia de Youtube) podremos contemplar el espantoso adoctrinamiento religioso estadounidense orientado a niños. Para que luego vayan bombardeando emplazamientos iraquíes, cuando las armas (neuronales) de destrucción masiva están dentro de sus propias fronteras.

¿Quién se viene a una isla aislada memesféricamente?

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Un poco de paremiología para el fin de semana

Posted by Sergio Parra Castillo on 30th Noviembre 2007

Lo decía la mente preclara de Francis Bacon:

Quien no quiere pensar es un fanático; quien no puede pensar es un idiota; quien no osa pensar es un cobarde.

Y añado yo: aunque de vez en cuando vaya bien ser un poco fanático, un poco idiota y un poco cobarde; sólo un poco.

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Entrevista a un marciano humano

Posted by Sergio Parra Castillo on 11th Octubre 2007

Ésa es la impresión que me suscitó la entrevista emitida en Cara a Cara (CNN+). Acostumbrado uno a la comparecencia de políticos, escritores, pintores, filósofos y demás, sorprende que de repente aparezca un físico. Más todavía conturba si, además, habla de cuerdas, supersimetría, el LHC y otras lindezas.

Juan Martín Maldacena, encima, parece un tipo tan entrañable que nunca se diría que esté diseccionando las preguntas últimas del universo, qué es la realidad, qué hacemos aquí, cómo surgió todo… Quizá sobran algunos intelectuales para dejar sitio a los expertos en ciencias duras.

La interesante entrevista aquí.  

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Intelligent Design is neither

Posted by Sergio Parra Castillo on 7th Octubre 2007

Este niño predicador, de idéntico énfasis declamatorio al de cualquier homónimo adulto, casi me convence de que los viajes de Darwin en el Beagle sólo fueron unas vacaciones.

Da miedo. El niño más todavía. 

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Estupenda entrevista acerca del amor a Eduard Punset

Posted by Sergio Parra Castillo on 4th Octubre 2007

Aquí va una de sus mejores perlas:

“Aquí es donde llegamos al poder cáustico, aterrador, que tienen las convicciones, las creencias de la gente. Son inamovibles. En las escuelas, sumado a lo que enseñan, debería haber una asignatura que se llamara el desaprendizaje. O sea, una materia que enseñara a la gente a desaprender aquello que le han inculcado y que es falso”.

(Vía XLSemanal del 19-25 de agosto de 2007)

De cómo hay ideas que, por mucho empeño que pongamos, nunca conseguimos erradicar (como que las espinacas tienen mucho hierro, si nos ponemos prosaicos), recomiendo la lectura de La máquina de memes, de Susan Blackmore, un estupendo salto cuántico acerca de los memes propuestos por Richard Dawkins en El gen egoísta.

 

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Violación pro vida

Posted by Sergio Parra Castillo on 27th Septiembre 2007

Resistirse a una violación, señores y señoras, podría constituir un delito, pues vendría a equivaler (si la víctima quedase embarazada) al asesinato de un potencial niño. Así que mejor es dejarse violar.

No lo digo yo, lo comenta sarcásticamente el genial Richard Dawkins en su último libro, El espejismo de Dios, a propósito del manido argumento antiabortista que consiste en considerar que el embrión es potencialmente un ser humano, así como los experimentos con células madre también constituyen asesinatos a ser humanos potenciales.

Dawkins se asombra de que las asociaciones pro vida que esgrimen este argumento no advierten que la mecánica interna del argumento no tiene lógica. Y la gente se limita a repetir esta consigna falaz sin detenerse a pensar qué está diciendo exactamente. Una mezcla de parámetros religiosos, sentimentalismo de segundo orden y antropocentrismo propio de una mente poco instruida en biología pueden ser los principales agentes causantes de esta ceguera.

Porque si nosotros no debemos privar de la posibilidad de convertirse en ser humano a un conglomerado de células (que lo haga la Naturaleza en la mayoría de casos, en los llamados abortos naturales, parece no ser importante, ni tampoco investigar cómo paliarlo), siendo coherentes también deberíamos aprovechar siempre todas las oportunidades de mantener relaciones sexuales. No hacerlo sería, también, privar de que de resultas de la fecundación potencialmente surja un ser humano a los nueve meses. Cada rechazo de alguna oferta de copular con un individuo fértil es equivalente al asesinato de un potencial niño. También el uso de métodos anticonceptivos. También, por supuesto, resistirse a una violación (el sector duro antiaborto se niega a practicar el aboro a las mujeres que han sido víctimas de una violación).

La línea en la que debemos considerar moral o inmoral practicar un aborto o una privación de vida potencial debe trazarse en otro punto, seguramente igual de arbitrario que el actual, pero también más acorde con los parámetros que la ciencia ofrece sobre qué produce dolor, qué significa estar vivo, cuándo somos conscientes de nosotros mismos y demás. (Dawkins vuelve a sorprender cuando en pocas líneas argumenta que si nos basamos en la complejidad del sistema nervioso de un feto, que es lo que produce en definitiva la sensación de estar vivo o de sufrir y no que se tenga forma de bebé o se reaccione automáticamente a estímulos externos, en base a ello, dice, moralmente parece ser más positivo salvaguardar el sistema nervioso de la madre que no quiere tener un bebé y el prejuicio que esto le ocasionaría que no el sistema nervioso incompleto o inmaduro de un feto, que de buen seguro sufrirá menos “dolor o penuria” que el ganado en el matadero).

Como hace Dawkins, yo también me tomo la libertad de recomendar la canción Cada esperma es sagrado de El significado de la vida, de Monty Python.

NUEVAS TÁCTICAS DE LIGUE: “Churri, o me dejas violarte o incurriremos ambos en un aborto potencial”.

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Posible mundo “habitable”

Posted by Sergio Parra Castillo on 14th Mayo 2007

Hombre, qué alegría, por fin dejamos de ser un puntito azul pálido en el universo. El Observatorio Europeo Austral (ESO), en Chile, empleando un espectógrafo Harps de uno de sus telescopios, ha localizado un planeta a unos 20 años luz del nuestro, en la constelación de Libra, susceptible de acoger agua líquida e, incluso, ser acogedor para la vida y, por extensión, para nosotros.

Es todo una noticia: el primer planeta fuera de nuestro Sistema Solar que se encuentra a una distancia de su sol (la estrella Gliese 581) adecuada para no achicharrarse ni para ser un mundo yermo (posee una temperatura supercial de entre 0 y 40 grados centígrados). El primer planeta extrasolar, de los 200 conocidos hasta el momento, que goza de estas características morfológicas y orbitales. Su nombre, de momento, es lo único que falla, no está a la altura: GI581c. ¿Cómo se llamarían sus habitantes, GI581censes?

Aunque, comparado con la Tierra, está 14 veces más cerca de su estrella, Gliese 581 es más pequeña y fría que nuestro Sol (es una enana roja), por lo tanto es factible que albergue agua en estado líquido. Con todo, aún no se ha podido detectar o inferir la presencia de ozono, oxígeno o metano. Y, aunque finalmente se hallaran también estos gases, el azar debería haber conjurado esa adaptación evolutiva, cuya eficacia a largo plazo en términos de supervivencia aún está por demostrarse, denominada prosaicamente como inteligencia. Demasiadas casualidades. O no. Tiempo al tiempo.

Sin embargo, puestos a imaginar, si allí se sostuviera algún tipo de inteligencia o aparato cognitivo de parámetros psicológicos similares a los nuestros, habida cuenta de los 20 años luz que nos separan, ahora deben de empezar a recibir las emisiones de series como Las tortugas ninja o Transformers y la postrera temporada en la que Mayra Gómez Kemp presentaba el Un, dos, tres… responda otra vez.  Y los videoclips de los ´80. Y los Hombres G.

¿Contraatacarán?

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Biología políticamente incorrecta

Posted by Sergio Parra Castillo on 29th Enero 2007

En estos tiempos de timorata corrección política, de creerse que evitando ciertos epítetos somos, en esencia, más respetuosos con los demás (hablo de las palabrotas, ¡anatema, anatema!), viene bien recordar algunas cosas sobre la obsesión por el sexo de Linneo.

En pocas palabras, Carl von Linneo fue un naturista del siglo XVIII que desarrolló la nomenclatura binómica para clasificar y organizar los animales y las plantas.

Sin embargo, el cachondo de Linneo mostraba cierta tendencia a la procacidad a la hora de asignar los nombres a las cosas: Clitoria, Fornicata, Vulva, etc. Eso a la gente de la época le incomodaba sobremanera, algo irónico habida cuenta de que, antes de Linneo, los nombres de muchas plantas y animales ya era explícitamente grosero. En inglés, por ejemplo, el diente de león se conoció popularmente como mea en la cama, por sus supuestas propiedades diuréticas. Otros nombres de uso cotidiano incluian pedo de yegua, damas desnudas, orina de perro y culo abierto. O el cabello de doncella, que aún sobrevive en inglés, y que se refiere al musgo… y no trata el nombre de evocar precisamente el pelo de la cabeza de la mujer, ejem.

Hoy en día, sospecho, la gente se escandaliza con mayor facilidad. De ahí que muchas firmas comerciales se hayan visto obligadas a cambiar los nombres de sus productos en ciertos países en aras de esta corrección política. (Mitsubishi Pajero pasó a llamarse Montero, en los países en las que las pajas tenían connotaciones sexuales; Mazda Laputa, Nissan Moco…)

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Saturación etarra

Posted by Sergio Parra Castillo on 26th Enero 2007

Es cierto que somos pésimos calculando las probabilidades relativas de que se produzcan sucesos raros. Por eso tenemos miedo a viajar en avión y no en coche. O tememos mucho más ser contagiados por el virus del VIH que resbalar en la ducha y desnucarnos.

El terrorismo, en todas sus manifestaciones, juega precisamente con ese defecto del cerebro para imponer su hegemonía.

El verdadero problema surge cuando, detrás de esa fortuita falla neuronal, existen intereses creados. Medios de comunicación, gobernantes y creadores de alarma en general, que alimentan nuestro miedo hasta límites insoportables. No cuesta imaginar qué le sucedería a las compañías aéreas si noche y día se emitieran noticias de accidentes, de secuestros, de errores en la maquinaria (con la intervención, incluso, de gremlins). Incluso, si se repitieran incesantemente los muertos que provocan los aviones en un año. Si se entrevistaran a los familiares de la víctimas. Si se disputaran debates. Si la carga electoral de cualquier partido dependiera de la forma de encarar el problema. En definitiva, si se diera una cobertura excepcional a un hecho que no lo es tanto.

No es tan díficil de imaginar porque tenemos un ejemplo casi paralelo: los accidentes automovilísticos. Por arcanas razones (eximir a Fomento de su decisiva responsabilidad, la venta de noticias truculentas o el simple morbo, serían algunas), los medios de comunicación y una inmensa campaña propagandística (Farruquito mediante), nos han inculcado la idea (falsa) de que circular en coche es casi circular en un ataúd con ruedas. Y sí, es cierto que los accidentes de tráfico son, por ejemplo, la primera o segunda causa de muerte entre los jóvenes españoles. Pero en este cálculo ¿se tiene en cuenta el porcentaje de tiempo empleado por un joven para circular con su coche? Si se añadiera esta variable (y otras) a la ecuación, ¿los resultados serían los mismos? Sólo un dato: hace 20 años, porcentualmente, los accidentes de tráfico mataban muchísimo más. ¿Alguien tiene la idea de que antes era más peligroso circular en coche que ahora? Hasta ahí el poder de las estadísticas maniqueas, el poder de los mass media y la implicación emocional en los hechos alentada por todo un universo de detalles machacones.

Pero volvamos al terrorismo. ¿Quién es ETA? Un pequeño grupo de personas que emplean las violencia para reivindicar su visión del mundo. ¿Cuál es la fuerza de su violencia? Unos mil muertos en 20 años y otros tantos heridos, amén de diversos daños materiales (el tabaco, como apunte, mata el equivalente a tres aviones Jumbo estrellándose cada día). Entretejido este dato en el inextricable telar de hechos, desastres, miedos y probabilidades, ETA no es más que una anécdota, como los comensales que han fallecido por tragar un hueso de pollo. ¿Por qué no somos capaces de vislumbrarlo? Porque ya se ha puesto en funcionamiento el miedo patológico, la misma fobia que nos asalta cuando tenemos que tomar un vuelo.

Visto así, sin alejarnos de la acepción de terrorismo, el verdadero enemigo no es ETA. El verdadereo enemigo es quien pretende sacarle rédito político a un atentado, son los periodistas que se regodean cual gorrinos en el dolor ajeno y en los detalles escabrosos. El verdadero terror nace de quienes dan poder mediático a ETA, de quien crean ecos innecesarios, reduntantes y excesivos. (Hoy podemos poner la televisión o comprar el periódico, da igual el día, habrá una noticia relacionada con ETA). Sin embargo, ETA desaparecería al instante si se colocara en su justo sitio: un accidente mínimo, una anécdota que no merece mayor trascendencia que el descarrilamiento de un tren en una localidad perdida, un apunte objetivo y matemáticamete coherente. ETA desaparecería si se tuviera el exigible código deontológico de no abundar en el miedo.

Lo sabemos: estas ideas son demasiado difíciles de asumir. Pero lo que ignoramos, lo que nos sorprende hasta el paroxismo, es que nadie, abolsutamente nadie, explore ni siquiera un poco este terreno a fin de contratacar la idea unitaria y monolítica de lo que es el terrorismo, de lo que es ETA.

Hasta que eso no suceda, hasta que no cale en la gente (cale de verdad) que es mucho más probale que a un estadounidense lo mate el virus de la gripe, una apendicitis o la propia Policía a que fallezca de un ataque de Al Qaeda, personajes como Bush podrán seguir alarmando a los votantes para eregirse como máximo salvador, obviando, quizá, otras necesidades más perentorias.

El trabajo mata 10 veces más gente que el terrorismo en EEUU, pero seguro que no se usa ni una porciúncula de la energía empleada contra el terrorismo para minimizar los accidentes laborales. O, de paso, para acabar con el trabajo.

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Mil Ochocientos Hielo y Muerte

Posted by Sergio Parra Castillo on 24th Enero 2007

Hoy en día, que tan de moda está lo del cambio climático (y las mil mentiras que le acompañan), es buena idea recordar un hecho histórico que suele pasarse por alto. Al menos, el que suscribe, jamás había tenido noticia de él y, a pesar de las implicaciones a todos los niveles, incluso culturales, no me consta que suela mencionarse en las clases de Historia de un instituto al uso.

Hay que remontarse a 1815, en la isla indonesia de Sumbawa. En ella, una montaña llamada Tambora estalló con la potencia de 60.000 bombas atómicas del tamaño de la de Hiroshima. Fue una de las mayores explosiones volcánicas de las que se tienen constancia y arrasó, de un plumazo, con 100.000 personas.

Los efectos de aquella explosión fueron tan importantes que hasta influyeron a Lord Byron.

Siete meses después del desastre, The Times de Londres publicó un pequeño reportaje del acontecimiento. Pero, por entonces, ya se estaban sintiendo los efectos del Tambora. Se habían esparcido por la atmósfera 200 kilómetros cúbicos de ceniza humeante, polvo y arenilla, que oscurecían los rayos del Sol y provocaron un súbito enfriamiento del planeta. Las puestas de sol, mortecinas, inspiraron al pintor J.M.W Turner. Lord Byron, bajo el influjo de aquel sudario negro y opresivo, escribió los siguientes versos:

Yo tuve un sueño, que no era un sueño / El luminoso sol se había extinguido y las estrellas vagaban sin rumbo…

La primavera no llegó, y el verano apenas calentó el mundo. No crecieron los cultivos en ningún lugar. En Irlanda, una hambruna y una epidemia de tifus relacionada segó 65.000 almas. En Nueva Inglaterra, el año pasó a llamarse popularmente Mil Ochocientos Hielo y Muerte.

Es golosa la idea de que el Romanticismo, en parte, surgiera de resultas de un invierno nuclear.

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